Bendito porteo

Cuando hice la lista de cosas que necesitaba ir comprando para la llegada de Blai, en ella no aparecía la palabra porteo. No fue hasta que empecé a ir a clases de yoga para embarazadas, cuando antes de clase en la charla que solíamos tener las futuras mamás, una mujer decía “A mí el foulard me salvó la vida con el primero. Lo podía tener encima y darle el pecho y además tenía las manos libres para hacer cosas”. Y esas palabras se me quedaron de alguna manera grabadas.

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Recuerdo perfectamente como, sobre la semana 38 o 39 de embarazo, en un momento de inspiración, le dije a Ramón: “Vamos a bajarnos a Kangura y a comprar un foulard”. Y así lo hicimos. Recuerdo que nos bajamos a la tienda y nos atendió Mar. Nos dió un foulard mientras me enseñaba a hacer el nudo preanudado con un muñeco y con mi gran tripota yo pensaba: “Jamás me voy a apañar para hacer esto, craso error”. Ella convencida me decía “Ya verás como luego lo haces con los ojos cerrados”. Volvimos a casa y guardé el foulard con poca fe y pensando que sería una de esas compras de las que luego me arrepentiría. Qué lejos de la realidad.

Pasaron las semanas y Blai nació. Y al cabo de poco, llegó el momento de salir de casa. Cogimos nuestro super cochecito con todas las prestaciones y precio desorbitado y nos aventuramos a salir a la calle. Recuerdo que al colocarlo en el cochecito pensé: “Qué lejos está”. Pero luego enseguida me convencí de que era una tontería, que todos los bebés iban así y que no estaba ni a un metro de mí. Pero Blai no se convenció. No habíamos ni andado dos metros y se puso a llorar como si no hubiese mañana. “Qué raro” – pensé – “¿Si a los bebés les encanta el cochecito, no?”.

Nos fuimos a casa corriendo, y al ir a cambiar a Blai abrí el armario y vi la caja con el foulard de porteo. “¿Y si…?”. Abrí youtube busqué el tutorial que me habían dicho en Kangura, me hice el nudo como pude, me coloqué a Blai y bajé a la calle.

Y fue fantástico. Y se durmió. Y lo tenía cerca. Y lo acariciaba. Y le daba besitos en esa cabecita que olía a bebé precioso. Y miraba abajo y tenía las mejores vistas. Y podemos decir que ya no me descolgué a Blai en los siguientes 8 meses. Y Ramón tampoco. Y nos empezamos a dar cuenta de las ventajas que tiene, tanto para las mamás y papás, como para los bebés.

Y empecé a informarme más sobre la crianza en brazos, el apego, el porteo y sus beneficios. Bueno va, os resumo unos cuantos:

  • Fortalece el vínculo y la relación de apego. Es obvio. A la que te colocas por primera vez a tu bebé lo ves, lo vives. Lo tienes cerca, lo hueles, le das besos, lo acaricias a través de la suave tela del foulard. Y te enamoras, si cabe, aún más.
  • Potencia la lactancia materna. Al tenerlo encima generas más oxitocina (la hormona del amor y también la encargada de la subida de la leche). Además de que puedes portear mientras das el pecho. Eso es un gran descubrimiento cuando tu bebé pasa  20 de 24 horas enganchado a la teta.

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  • Ayuda al desarrollo de la columna y la cadera del bebé y a la motricidad en general.
  • La posición en la que va el bebé ayuda a disminuir los cólicos del lactante.
  • Los bebés regulan mejor su temperatura, ritmo cardiaco y ritmo respiratorio.
  • A nosotros nos sirvió muchísimo para que papá pudiese quedarse con Blai y darme a mí ratitos de tranquilidad (para poder ducharme, lavarme el pelo, ir al baño…). Ramón se lo colocaba en el foulard y Blai se dormía casi al instante. A parte de que obviamente también se fortalece el vínculo entre papá-bebé.

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  • Enseguida me di cuenta de que me dejaba la posibilidad de tener las manos libres para poder hacer otras cosas. Poner una lavadora, comer, escribir en el ordenador…
  • Nosotros hemos visto que es la manera más fácil y cómoda de viajar con un bebé. No ocupa espacio, no tienes que depender de que te ayuden a subir y bajar escaleras, cabe en todos sitios… Te empiezas a dar cuenta de que puedes ir prácticamente a todos sitios con tu bebé.
  • Si tienes perros, es la mejor solución para poder salir todos de paseo. Yo no se como lo hubiésemos hecho teniendo que llevar un cochecito y dos perros (creo que una persona sola es imposible). Yo he podido salir sola, con Blai en el foulard y un perro en cada mano.
  • Te ayuda a seguir con tu vida diaria e incluyendo a tu bebé. Nosotros hemos podido ir de cena, de excursión a la montaña, hasta hemos ido de boda porteando!
  • Puedes conciliar de mejor manera. Ramón es autónomo, y en alguna ocasión, pudo ir a trabajar con Blai sin ningún problema. Para mamás autónomas o emprendedoras creo que es una compra indispensable.

Y, para acabar, igual que hablo de los beneficios, me gustaría hablar de cosas que tener en cuenta antes de comprar un portabebés:

  • Hay muchos tipos de portabebés. Nosotros hemos porteado con foulard elástico, foulard tejido y mochila. Pero hay más, y cada familiar puede necesitar un tipo u otro de portabebé. Igual que antes de comprar un cochecito nos miramos los mil tipos y modelos, lo mismo podemos hacer con los portabebés.
  • Es muy imporante que el portabebés que escojamos sea ergonómico, y que coloquemos al bebé en la posición adecuada. Y para eso es esencial recibir un buen asesoramiento. Para mí, la tienda de referencia es Kangura Portabebés, en Barcelona (también tienen tienda online). Allí hacen un asesoramiento y acompañamiento de 10. A mí me aguantaron todas las veces que fui a preguntar si Blai iba bien colocado. Además también hacen varios talleres para aprender a colocarnos el foulard o saber qué tipo de portabebés nos conviene más.

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  • Puede parecer que portear en invierno es más difícil, pero no es así. Hay mil maneras de portear en invierno, y soy pesada, pero en Kangura tienen los abrigos y cobertores Momawo que a nosotros nos han salvado la vida. Y además son preciosos. Igual pasa con la lluvia, de hecho, para mí, la manera más fácil de salir con lluvia es mochila y paraguas.
  • Si porteamos y somos mujeres hemos de cuidar nuestro suelo pélvico. Es muy importante que tengamos una buena postura a la hora de portear. Y no estaría de más hacer al menos 10 hipopresivos cada día. Estaría bien poder visitar una fisio de suelo pélvico que nos enseñe como deberíamos colocar la pelvis y la espalda a la hora de portear.

El otro día leí una frase que decía, portear es como llevar puesto una abrazo de tu bebé. Sé que puede parecer un poco cursi o ñoño, pero es así. Después de nueve meses dentro de ti, el porteo es lo más parecido a recuperar esa sensación. Para mamá y para bebé. Y créeme, aprovéchalo mientras dure porque luego lo echarás de menos.

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