Nosotras también eyaculamos

Hace más o menos un mes me llegó por whatsapp el cartel de un ciclo de talleres titulados “Laboratorio de investigación sobre feminismo y maternidad”. Enseguida llamaron mi atención. Además impartía María Llopis. Empezaban ese mismo día, era justo. Pero es que tenía que ir. Y así lo hice. Y qué buena decisión. Conocer y hablar con María Llopis y con cinco mujeres más ha supuesto una apertura y crecimiento increíbles. Pero bueno, que no me enrollo. En uno de sus talleres hablamos de la eyaculación femenina. El squirt. Nuestra corrida. Y de las glándulas de Skene. Y María me recomendó el libro “Coño Potens” de Diana J. Torres. Y joder, qué descubrimiento. De verdad que debería ser lectura obligatoria.

Ya adelanto que todo lo que voy a hablar aquí sale del taller de María y del libro de Diana, así que si quieres saber más por favor dirígete a ellas. Yo he sentido la necesidad de compartirlo y transmitir lo aprendido. Así que ahí va.

Todos los cuerpos tiene próstata

Empecemos por decir que todos los cuerpos tienen próstata. Sí, las mujeres también tenemos. Este fue mi primer gran descubrimiento. De hecho, oficialmente desde 2004 se conoce como próstata femenina, año en que fue renombrada por el Comité Federativo de Terminología Anatómica.

Nuestra próstata es prácticamente idéntica a la de los hombres en características y funcionamiento. Tiene entre dos y cinco centímetros en reposo, pero cuando está llena puede triplicar su tamaño. Su tejido es esponjoso  y está compuesta de muchas glándulas juntas.

Está comunicada con el exterior por un conducto bífido que tiene dos salidas (normalmente conocidas como glándulas de Skene. Si, un temazo que nuestro cuerpo suela tener nombres de hombres) que están colocadas a los lados de la uretra (la posición exacta puede variar).Y es por esos orificios que eyaculamos. La próstata es la encargada de la eyaculación también en las mujeres.

Recapitulando, nuestros coños tienen seis orificios: la vagina, el orificio por el que meamos, los dos orificios por los que eyaculamos y los dos orificios por los que lubricamos. En la siguiente ilustración se ve muy claro.

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Reubicándola en nuestro mapa cerebral

La próstata se ubica en torno a la uretra  (que es el conducto que conecta la vejiga con el exterior) y está enraizada en ella. Discurre de forma paralela a la vagina y se posiciona a unos dos centímetros de la entrada de ésta.

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Encontrarla resulta muy fácil. Basta con introducirnos los dedos en la vagina (es más fácil si estamos excitadas) y presionar hacia el hueso púbico. Notaréis que hay una parte más densa y que al contraer los músculos de la vagina no se contrae y veréis que si la movéis hacia los lados es como escurridiza. La habéis localizado.

Esto tan simple, poder localizarla, poder tocarla, como dice Diana y como me ha dicho mi fisioterapeuta Ana Escudero (por cierto aprovecho este espacio para recomendarla encarecidamente) ya es media vida. Al localizarla y saludarla vuelve a nuestro mapa cerebral, la nombramos, la ubicamos y la conectamos.

Y si con esto no os he convencido aún creo que vale la pena recordar que las mujeres también podemos tener cáncer de próstata, y que es uno de los más silenciosos e insidiosos. Si localizamos y conocemos nuestra próstata podremos ir palpándola de vez en cuando (igual que hacemos con los pechos) para comprobar que todo sigue igual.

El líquido que eyaculamos

Nuestra eyaculación comienza a salir durante el sexo o en puntos altos de placer y no antes de que la acción comience (a diferencia del líquido lubricante, que puede empezar antes de que nos toquen o toquemos). Además es menos denso y más acuoso que éste.

El líquido eyaculado es prácticamente idéntico al que eyaculan los hombres. El color es blanquecino y el olor sutil. Y  es bastante más abundante. Es un charco. Si tenéis curiosidad podéis visitar la cuenta de Instagram de Maria Llopis, ella cuelga fotos de sus eyaculaciones y a mí me ha resultado muy útil poder verlo para saber qué esperar.

Y por cierto, las que no experimentamos eyaculaciones visibles durante el orgasmo o durante la ola de excitación, en realidad eyaculamos hacia adentro, de modo que ese líquido va a parar a la vejiga y es orinado inmediatamente después del orgasmo. ¿No os ha pasado muchas veces que tenéis ganas de orinar justo después del sexo? Pues en realidad es la eyaculación lo que estáis orinando.

Ilustración de Priscila Barbosa

Ilustración de Priscila Barbosa

Cómo funciona la próstata

La próstata reacciona cuando estamos cachondas o cuando se produce una estimulación directa de ésta. En esos momentos empieza a generar y almacenar el líquido que expulsará en los momentos intensos de placer o durante el orgasmo en una dirección u otra (recordemos que puede ser hacia fuera o hacia dentro).

Hay que aclarar que eyaculación y orgasmo no tienen porqué ir de la mano. De hecho eyacular no tiene porqué querer decir tener orgasmos más intensos.

La mentira del punto G

Tal y como dice Diana, una de las más terribles mentiras sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad es la teoría del punto G. Básicamente esta teoría afirmaba que el orgasmo vaginal era posible y que todas las mujeres podían alcanzarlo porque científicamente estaba probado que una área de la vagina (el punto G) podía propiciarlo.

Básicamente hay dos problemas con esta teoría:

  • Evita nombrar la existencia de la próstata de las mujeres y sustituir esta información por algo como el punto G. Que no deja de ser un eufemismo para no reconocer que nuestros cuerpos no son tan distintos. Dios nos libre de dejar el sistema binario.
  • Hay una carencia de concreción del área denominada como punto G y cantidad de dificultades para localizarlo, en contraposición con la simplicidad de describir un órgano que existe y tiene unas funciones concretas y una localización bastante exacta en el cuerpo.

    Ilustración de Erin Tobey

    Ilustración de Erin Tobey

Pero yo no he eyaculado nunca. ¿Cómo lo hago?

Primero de todo creo que es importante decir que no nos hemos de agobiar por conseguirlo. Ha de ser un proceso de descubrimiento. De autoconocimiento. O conocimiento compartido. De juego sin frustraciones. De divertirnos.

Además, más allá de poder añadir la eyaculación a nuestra vida sexual, creo que también es interesante como reivindicación. Como recuperación de un conocimiento que nos ha sido ocultado deliberadamente. Es una reconquista del cuerpo. Es un acto feminista en sí.

Dicho esto, yo aún no lo he conseguido, pero os transmito las recomendaciones que nos hizo María en el taller y que hace Diana en el libro:

  • Intentar no contraer la vagina en el momento previo al orgasmo. Ese momento en el que ya ha despegado y ya ha sobrepasado el punto no-retorno, ahí, intentar no contraer. Esto además de ayudarnos a eyacular puede también darnos orgasmos más largos, así que, bienvenido sea.
  • Si sentimos algo parecido a ganas de orinar durante el sexo o el orgasmo no frenarlas. Probablemente eso que identificamos como ganas de mear, son ganas de eyacular.
  • La mejor técnica es presionar repetida y enérgicamente con dos dedos directamente sobre la próstata, haciendo un movimiento de llamada (que podéis ver en la ilustración más abajo) dentro de la vagina. Lo más sencillo es dejar los dedos curvados dentro en una posición fija y mover el hombro arriba y abajo. Si lo hacemos solas, lo más fácil es de cuclillas y apoyando nuestra espalda contra la pared.
Movimiento de llamada: Ilustración de MagnaFranse en el libro Coño Potens

Movimiento de llamada: Ilustración de MagnaFranse en el libro Coño Potens

La eyaculación en el embarazo y el parto

Me ha resultado muy interesante saber que a partir del séptimo mes de embarazo son muy comunes y normales las eyaculaciones espontáneas. Ocurren cuando el bebé se mueve y estimula y  presiona directamente la próstata con alguna extremidad. Provocando así que ésta libere su contenido. Tal como nos dijo María en el taller, vale la pena pensar en esto cuando pensamos que hemos roto aguas antes de que empiece el trabajo de parto. Parece ser que las comadronas tienen un test para saber si es líquido amniótico lo que hemos expulsado. Solo añadir que me parece increíble que después de un embarazo, un parto y haber leído muchísimo nadie me hubiese hablado de esto.

Parece ser también que la próstata podría tener relación con el parto orgásmico (del que os hablo en un post anterior). La próstata sería estimulada con el paso del bebé por el canal de parto y esto podría producir sensaciones de placer cercanas al orgasmo.

¿Porqué me estoy enterando de todo esto ahora?

Pues esa misma pregunta me hice yo cuando empecé a investigar en el tema. ¿Porqué nunca, pero nunca nunca, ni en el colegio, ni el instituto, ni en la universidad había oído hablar de esto? Pues tal y como sostiene Diana, el hecho de que a una niña se le cuente que tiene una vagina por la que entrará el pene y por la que, consiguientemente, saldrá un bebé, obviando por completo la existencia de un clítoris y de una próstata, genera a nivel mental un vació muy difícil de llenar a posteriori. Todo lo que es relativo a nuestra satisfacción y placer nos es negado y ocultado, cómo si la única función de nuestra sexualidad fuese la reproducción de la especie.

Además, el lenguaje tiene el poder de cambiar realidades. Y empezar a decir que las mujeres tenemos próstata y que eyaculamos sería reconocer que no somos en realidad tan diferentes y que no hay ninguna razón avalable científicamente para seguir sosteniendo la dominación patriarcal.

Tal y como dice Diana “La cultura puede llegar a extirpar por completo un órgano de algunos cuerpos. Lo que no nos ha sido  mostrado o enseñado, o no forma parte de nuestra cultura, no existe, no es.”. Rompamos eso. Empecemos a nombrar. Empecemos a poner palabra. Empecemos a educar a nuestres hijes. Transmitamos este conocimiento. Hagámoslo viral. Que llegue a nuestras amigas. A nuestras conocidas. A las hijas de nuestras amigas. Que se expanda. Y con eso, ya habremos ganado muchísimo. Pensado que este post puede llegar a 200 personas, si esas 200 hablan de esto con 5 amigas, ya hemos llegado a mil. Y así sumando. Así es como se rompen tabúes. Hablando. Poniendo palabra.

Para acabar, comentaros que Diana hace talleres de eyaculación, si no tenéis la oportunidad de asistir a ninguno os dejo aquí el Link al power que ella usa para las presentaciones, donde hallaréis muchísima más información y su contacto.

Ilustración de Farbenkind

 

Un comentario en “Nosotras también eyaculamos

  1. Verónicarc78 dijo:

    Muy interesante, la verdad que hablando con muchas mujeres lo siguen viendo como algo tabú, es más les da la risa tonta de adolescente, yo desde siempre he tenido bastante curiosidad por mi cuerpo y mi sexualidad y he realizado bastante autoconocimiento, debido en gran parte a lo que esperaba de las relaciones con mis parejas y nunca encontré.

    Me gusta

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